miércoles, 5 de octubre de 2011

EL VALLE DE IRUELAS. MAYO 2010

El valle de Iruelas es una pequeña Reserva Natural de la Sierra de Gredos, está emplazado en las laderas que descienden de las cumbres de la Cordillera Central hasta los arribes del embalse de Burguillo entre el Barraco y El tiemblo.


Uno de los elementos naturales más llamativos del Valle de Iruelas es la garganta que forman tres arroyos que descienden desde las cumbres, el Castañarejo, el de Candeleda y el de Helechadores con sus aguas que emanan del deshielo conforman el río Iruelas desembocando en las aguas embalsadas de Burguillo.
 
En esta ocasión para nosotros la marcha ha sido de las más tranquilas. Casi todo el tiempo andamos por anchas pistas que nos permiten disfrutar de bonitas vistas del valle aunque pocas cosas más podemos reseñar de la jornada.

El tiempo nos acompaña y tras comer al lado de un refugio continuamos hasta el final de nuestra marcha en donde, como ya es tradición, nos espera la rubia más deseada, la fresca, la espumosa, la rica cervecita.

 

RIBADELAGO - CUEVA DE SAN MARTIN. ENERO 2010


Unos correos electrónicos son suficientes para que nuestro ánimo aventurero se ponga en marcha

Teníamos previsto salir por la zona del Valle de Iruelas, pero la metereología no nos permite ir debido al mal tiempo, y una vez mas, Ramón (tiempoman) nos da la alternativa donde al menos no hay previsión de mojarnos.
A las 7 de la mañana nos reunimos en el punto de salida, y ponemos tierra de por medio en dirección a la provincia de Zamora, donde nos aguarda el maravilloso lago de Sanabria.
Tras una paradita y un repostaje de cafes con leche y algo para untar, llegamos a la zona donde parte nuestra ruta, el pueblo de Ribadelago viejo.

El tiempo amaneció lluvioso, pero al llegar aquí, el dia ha mejorado bastante, y comienza a salir un tímido sol. Nos ponemos en marcha atravesando una zona que es un completo lodazal, como un avance de lo que nos íbamos a encontrar. Y es que si por algo recordaremos esta salida, será por la gran cantidad de agua que no iremos encontrando por el camino.

La primera parte, tiene una subida continua hasta el pueblo de San Martín de Castañeda, y discurre entre zonas bastante sombrías, con el agua correteando entre las rampas llenas de piedras por las que vamos ganando altura.







Una vez alcanzado San Martín, tenemos que subir sobre 800 mts. por la carretera, hasta tomar un nuevo camino que nos lleva en dirección a la escalarada. En un pequeño prado paramos a reponer fuerzas, compartir nuestros tentenpiés y refrescos.
Según vamos ascendiendo en esta parte, la nieve y el hielo hacen acto de presencia. 

 


Rodeamos la cota de El Teleno, a 1628 mts. y llegamos a una zona plana, donde contemplamos el bonito valle formado por el río Tera, con el cañon que deberíamos bajar después de comer.

Por el camino veníamos comentando sobre la cantidad de agua que tendría el río, y si podremos bajar por el cañon o no. Debatimos el tema durante la comida, y aunque algunos prefieren regresar por donde veníamos, otros decidieron echar primero un vistazo, ya que bajar por el cañón supone 4 km y volver son casi 12, y no andamos demasiado bien de tiempo.


Finalmente, conseguimos volver a los coches justo cuando cae el sol. Ha sido una jornada dura, aunque llevadera, y lo mejor nos está esperando en forma de vaso y espuma para rematar el día. Creo que la decisión que hemos tomado de no arriesgarnos, ha sido la mejor, pues en época invernal, uno se puede encontrar de todo, y es mejor pecar de prudente que de atrevido.

 
Esperemos poder volver en otra ocasión, y sacarnos la espinita de descender por el cañon del Tera, ya que nos comentan que es una de las rutas mas bonitas del Lago de Sanabria. Y desde luego ,a nosotros nos ha encantado el entorno.


martes, 4 de octubre de 2011

DEL VALDECEBOLLAS A LA FUENTE DEL COBRE. SEPTIEMBRE 2009


Después del paréntesis veraniego, decidimos coger nuestras botas y hacer una salida por la montaña palentina. La zona elegida fue la de valdecebollas, y nos pusimos a preparar todo con la ilusión que da el volver a reunirnos tras unos meses.
 
Llegado el momento, no se sabía si el tiempo acompañaría, pero decidimos que una parte de aventura siempre es bienvenida. Así que nos fuimos para el norte pese a la amenaza de lluvia, y la verdad es que tuvimos un día fantástico con un tiempo cambiante, desde sol a niebla pasando por unas tímidas gotas.

Dos han sido las ocasiones en las que hemos visitado estos parajes. La primera de ellas fuimos desde la pequeña localidad de Brañosera hasta el pico Valdecebollas y ya ha sido comentada en este blog. Ahora volvíamos aunque la marcha comenzaba desde mucho más adelante, en el refugio del Golobar, y desde allí nos proponíamos subir hasta el Valdecebollas y continuar hasta la Fuente del cobre.
 
Enseguida vemos que la niebla va a ser compañera de viaje buena parte del camino. Aún así decidimos continuar y poco a poco y tras una breve subida llegamos a la cumbre del Valdecebollas.
 
 
 
 
 
 
 
 
Los ratos de sol se alternan con ratos de nieble y tras un breve descanso continuamos hacia la cueva del Cobre.
 
 
 
El camino, ahora en bajada, en un primer momento es cómodo y tranquilo. No obstante hay un momento en donde perdemos las referencias y nos vemos obligados a improvisar sobre la marcha, buscando la ruta de acceso más cómoda a ojo de buen cubero. Tomamos un camino mucho mas agreste, con muchas piedras sueltas hacia la cueva del cobre, donde tras unas cuantas incursiones campo a través conseguimos llegar.

La cueva del cobre fue famosa porque durante mucho tiempo fue considerada como el nacimiento del río Pisuerga. Los estudios realizados terminaban siempre en un sifon infranqueable para los medios técnicos de la época, sin que se pudiese constatar si el río nacía en la cueva o si era utilizado como zona de paso. No fue hasta septiembre de 1980 cuando un grupo de cinco espeleólogos, liderados por Juan Luis Vallado León consiguieron pasar a nado el sifón que debido a la bajada de las aguas se había convertido en una laguna.
El nacimiento del Pisuerga es una preciosidad, con el agua corriendo por dentro de la cueva, y aprovechamos para comer en la misma entrada.



Poco es el tiempo que podemos dedicar a explorar esta bonita cueva. La prudencia nos aconseja no demorar demasiado el retorno. Las nubes están cerrándose en las cumbres y ligeras gotas de lluvia nos acompañan buena parte del camino. Sin más demora, iniciamos el camino de regreso mirando con desconfianza a la niebla que parece empeñarse en ocultarnos el camino de vuelta a casa.


LA SENDA DEL RIO PURON Y EL VALLE DEL VALDEREJO. JUNIO 2009


Las espectaculares crestas calizas de la sierra de Arcena, un enérgico relieve montañoso, a caballo entre las provincias de Alava y Burgos, presiden el profundo y recóndito valle de Valderejo. Este privilegiado espacio, que está protegido bajo la figura de parque natural, se ha convertido en un auténtico paraiso para los amantes del senderismo.

De las numerosas rutas que se pueden hacer por su territorio la más llamativa y completa es sin duda la que discurre por el desfiladero del río Purón.

Toda esta zona, enclavada en la zona de las Merindades, ofrece innumerables posibilidades turísticas. Podemos destacar una visita al pueblo de Frías, atractivo nucleo de sabor medieval amurallado, con empinadas y estrechas calles, y casas que cuelgan de las rocas y en donde podemos ver el castillo de "los Velasco".
Una vez estacionados los vehículos y echos los preparativos, comenzamos el que va a ser el recorrido más largo. 24 kilómetros nos esperan por delante que afrontamos con ganas en un hermoso día de primavera.

En un primer tramo, la senda discurre en medio de un gran cañón de roca con la vegetación arbolada manteniendose el río abajo, inaccesible de momento. El camino sigue al río por lo más profundo del cañón y contemplamos algunas pequeñas cascadas.  En las zonas abiertas y soleadas de la garganta crecen abundantes el bog cuya madera se emplea en la zona para elaborar objetos de artesanía, y la sabina negra. A partir de aquí, el camino asciende suavemente y se ve flanqueado por el bosque que cubre las laderas de la sierra de Arcena. Encinas, enebros, quejigos, sabina negra, gayuba, brezo tomillo y bog forman una densa y casi impenetrable masa forestal en la que encuentran refuguio un buen número de representantes de la fauna salvaje: el jabalí, el corzo, el gato montés, la jineta, el tejón, la marta, el halcón abejero, el ratonero, el gavilán, el cárabo y en escaso y gran buho real.

En suave subida llegamos al paso más estrecho y bello del recorrido sin perder en ningún momento la evidente senda que nos conducirá hasta el pueblo de "Ribera". A la salida de este último pasillo rocoso el Purón se abre a las amplias campas de "Herran". Hemos entrado en el parque natural de Valderejo, Alava, y en placentero paseo llegamos al abandonado pueblo de Ribera donde la existencia  de un lugar adecuado nos permite un merecido descanso. 
Tras atravesar unos pastizales y cruzar un bosque de quejigos, el sendero se encuentra con la espectacular barrera formada por los apuntados acantilados de la peña de "Carrias". Para salvar esta dificultad orográfica, hay que introducirse en el estrecho desfiladero excavado por el río.
  
Llegamos a la Lastra, visitamos el interesante centro de interpretación del parque natural de Valderejo y después llega el momento de relajarse y reponer fuerzas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El camino de vuelta lo hacemos por un camino alternativo y nos vemos sorprendidos por impresionantes bosques de helechos entre los que destaca la especie de "el culantrillo de los pozos" y "el ombligo de Venus". También se pueden localizar dos típicas plantas carnivoras, la grasilla y la drosera, que suplen la escasez de alimentos atrapando diminutos insectos.
 

 
Si quieres ver más sobre el río Purón pica este enlace: http://www.youtube.com/watch?v=YEjde89jstE&feature=related
 

lunes, 3 de octubre de 2011

EL VALLE DE LAS BATUECAS - MARZO 2009


El valle de las Batuecas está empapado de cuentos y leyendas populares. Caminar entre sus paredes aporta durante todo el viaje cantidad de sorpresas y curiosidades: monasterios y ermitas, pinturas rupestres, folklore popular y evocaciones literarias de la mano del Arcipreste de Hita se van cruzando con el caminante a cada paso.
Al Sur de Salamanca, donde la cadena de montañas castellanas se confunde con las Hurdes cacereñas, se esconde el valle de las Batuecas, inmerso en la Sierra de Francia, una comarca recientemente protegida bajo la figura de parque natural por sus indudables valores ambientales.

El valle del río Alagón y sus tributarios arroyos, de los que el Batuecas es el más singular, conforman la zona. La historia de los últimos siglos ha supuesto para este enclave una evolución ambiental y cultural especial dentro de la Sierra de Francia. La leyenda de que el valle estaba habitado por un pueblo sin contacto alguno con la civilización se extendió incluso por Europa en el siglo XVII, cuando se asentó en el lugar una comunidad de carmelitas.
Acompañando al monasterio, los monjes levantaron una veintena de ermitas para su retiro y oración, de las que todavía hoy quedan unas pocas desperdigadas entre el monte. La desamortización de Mendizábal supuso el abandono de las instalaciones y su consecuente deterioro, pasando las dependencias y tierras de mano en mano; incluso fueron propiedad del cineasta Luis Buñuel, quien las convirtió en escenario natural de algunas de sus películas. Finalmente, en 1936, las carmelitas descalzas adquirieron la construcción hasta que, catorce años después, la cedieron a los hermanos religiosos de la misma orden.

Desde el monasterio parte el camino que, al pie mismo del cauce fluvial, avanza aguas arriba hasta el Chorro de las Batuecas, entre la densa masa del bosque de ribera. La estrecha vereda recorre el exterior de los muros del cenobio, entre los restos de lo que fue el antiguo jardín botánico que plantaron aquí los monjes. Encinas, tejos y serbales, junto a cipreses, cedros, ailantos y catalpas crecen alrededor. Tal diversidad vegetal acompaña al caminante hasta traspasar la tapia del recinto monacal y cruzar un puentecillo sobre un arroyo. Superado el regato, se abre ante la vista un denso jaral que cubre las laderas. A la par que encinas, se ven ejemplares de roble, quejigo y sobre todo alcornoque, que continúa explotándose en la zona. Junto a esta variedad también crecen pinos, plantados a mano durante los años cincuenta del pasado siglo.  
El resultado es un paisaje de gran diversidad y riqueza ecológicas. El elemento pétreo incrementa también el valor de esta zona, pues sigue siendo testigo de su historia. En los milenarios lienzos se localizan una serie de pinturas rupestres esquemáticas de colores rojizos. En sus muros se distinguen homínidos, dedos y soles, pero también pinturas realizadas por los monjes para santificar este enclave pagano.
Hoy la vida salvaje más notable de estos montes está representada por un gran mamífero, la cabra montés, que tras su extinción fue reintroducida a finales de los años setenta del pasado siglo y que en nuestros días es fácil de avistar entre los roquedos. Su caza controlada se ha convertido en una importante fuente de ingresos provenientes del valle para los municipios limítrofes. Los densos bosques dan cobijo también al amenazado lince ibérico, mamífero emblemático del que se sospecha su existencia dentro del parque natural. Y entre la fauna alada, se observa asimismo al buitre negro, la gran rapaz carroñera que aprovecha lo que otros no comen.
Desde la mágica umbría de la Majada de las Torres y tras visitar sus pinturas rupestres, hay que prestar especial atención, pues el camino se desdibuja. En el valle del Arroyo del Chorro, la vereda asciende por la ladera derecha y trepa un poco más adelante hasta media altura, atravesando primero un alcornocal y más tarde un jaral. En menos de un kilómetro converge de nuevo con el riachuelo, punto desde donde se escucha ya el salto de agua, aunque permanece escondido entre fresnos y alisos. El recóndito manantial del Chorro y su cascada, en pleno corazón del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, ofrecen el placer que sólo un paisaje exuberante puede proporcionar. La mezcla de alisos, fresnos, durillos, encinas y jaras regala a la vista los tonos más variados de la gama del verde.

EL LAGO DE SANABRIA - ABRIL 2008


Estamos ante la primera de las varias ocasiones en las que vamos a disfrutar del entorno del lago de Sanabria y en donde vamos a encontrar muchas posibilidades para hacer senderismo. Caminar en las proximidades de los cursos de agua siempre añade un atractivo por poder contemplar cascadas y lagos que siempre dan vistosidad y belleza a la marcha.
Vamos a caminar en los entornos del cañón del Tera. Empezamos en Ribadelago Viejo subiendo al lado de la central eléctrica.

Por el camino encontrarmos referencias a Miguel de Cervantes y Don Quijote. No en balde hay autores que sostienen que Miguel de Cervantes no nació en Alcalá de Henares, provincia de Madrid, sino en una aldea llamada Cervantes, en Sanabria.
En este pueblo hay una casa en ruinas, que desde antiguo llaman la casa del escritor. Esto, entre otras cosas alimenta una teoría que circula por los dichos populares de Sanabria, y es que Miguel de Cervantes Saavedra procede de este pueblo. En resumen, se dice que la familia de Miguel de Cervantes se dedicaba a la confección y venta de mantas zamoranas, y que posiblemente su madre fue embarazada en uno de sus viajes a Alcalá de Henares para vender este producto, viniéndole el parto en ese lugar. También se dice que en algunas de sus obras se describen nombres, lugares y paisajes sanabreses, sobre todo en "Don Quijote de la Mancha".


 

 
En la parte más alta encontramos pequeños neveros y el paisaje es muy bonito. La marcha discurre con total traquilidad y finalmente llegamos a nuestro destino como siempre, cansados pero muy contentos por todos lo que hemos visto.